Antonio Jiménez Gómez
En México hay por lo menos 131 mil niñas y niños huérfanos a causa del COVID, reveló un estudio publicado en la revista especializada The Lancet.

A punto de llegar a los 240 mil decesos reconocidos oficialmente por el COVID19, uno de los rubros que empeoran el escenario que hereda la crisis sanitaria es el de las niñas, niños y adolescentes que han perdido a uno o a ambos padres, o a sus cuidadores.
Apenas, el pasado 20 de julio el diario La Razón consignaba en su nota principal de la primera plana la existencia de casi 7 mil niños en situación de orfandad por el COVID19, con base en un informe del DIF nacional. Esos son los reconocidos oficialmente.
Según el informe referido por el diario mexicano, 57.6 por ciento de los infantes están concentrados en la Ciudad de México, es decir tres mil 955, seguido del Estado de México, con 747 (10.8 por ciento); Hidalgo ocupa el tercer sitio con 265 menores; Morelos, 175; Chihuahua, 157; Puebla, 152; Veracruz, 135; Guerrero, 124; Tabasco, 116; Tlaxcala, 114; Coahuila, 101, y Nuevo León, 100.
Sin embargo, The Lancet señala que durante el primer año de la pandemia, las acciones se enfocaron a la prevención, detección y respuesta a la infección provocada por el SARS-CoV-2, para reducir la morbilidad y la mortalidad. Sin embargo, advierte que la poca atención a las víctimas colaterales como son las niñas y niños que perdieron a uno o ambos padres, puede generar retraso en su desarrollo y elevar los niveles de abuso que sufren.
La niñez que ha perdido a sus cuidadores, señala el informe, tiene un alto riesgo de experimentar problemas de salud mental, física y emocional, así como los hace más vulnerables a ser víctimas de violencia sexual.
Después de hacer un análisis detallado de diversas variables involucradas en este tema, presenta el estudio que realizó considerando 21 países de todo el orbe, en el que detalla el fallecimientos de casi 186 madres de familia y 592 mil 703 padres, lo que implica la existencia de 788 mil 704 huérfanos en esos países.
México aparece con la cifra más alta al contabilizar 131 mil 325 niñas y niños en esta situación, seguido de la Indica con 116 mil y Brasil con poco más de 113 mil; en cuarto lugar, se encuentra Estados Unidos con 104 mil 884 huérfanos, según las estimaciones reveladas por la publicación.
Esto revela un escenario de alto riesgo para la próxima década en México, si se suman el problema de los menores de edad que han perdido sus padres por el COVID19 a los que están en la misma situación a causa de la violencia, tema sobre el cual ni siquiera hay estimaciones oficiales.
La realidad es que un creciente número de niñas y niños están quedándose sin cuidadores, lo que los expone a ser víctimas de adicciones, delitos sexuales o incorporarse a las filas de grupos delincuenciales.
Desde hace más de 5 años, en México se propuso reorientar las políticas públicas para tener como eje de su desempeño a la niñez, a partir del criterio de que invertir en esa etapa de la vida de la persona resultaría en un mediano plazo en la disminución de problemas y factores de riesgo en la adolescencia o la edad adulta.
Asimismo, la normatividad mexicana se modificó para dejar de ver a la niñez como objeto de derecho para pasar a ser sujeto de derecho; sin embargo, a pesar de ello, la cantidad de menores que están siendo víctimas colaterales de la pandemia, más los de la violencia e incluso de aquellos que no tienen acceso a medicinas o que se ven forzados a trabajar para contribuir con el ingreso familiar crece día con día y hace más vulnerable el de por sí frágil futuro de la sociedad.
