Antonio Jiménez Gómez
«Simplemente está garantizado que las cosas empeorarán», expresó Linda Mearns, coautora del sexto informe sobre la crisis climática que presentó el Comité Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones unidas (IPCC, por sus siglas en inglés).
Alemania, Grecia, Turquía, Rusia, Estados Unidos son algunos de los países que en las últimas semanas han enfrentado inundaciones o incendios extremos. En Brasil, recientemente cayó nieve. En Italia, apenas los termómetros marcaron casi 49 grados.
La realidad es el clima se vuelve más cálido, los niveles del mar aumentan en todo el mundo y así continuará, al grado de que la NASA alertó al presentar su Herramienta de proyección del nivel del mar, que para el caso de México hay 14 lugares que se verán afectados por este fenómeno y entre ellos se encuentra Acapulco.
Dentro de lo que se calificó como el «Escenario SASP3-7.0» que considera un riesgo medio a alto sin ninguna política climática adicional y con emisiones de carbono particularmente altas, se prevé que para Acapulco el nivel del mar aumentaría 0.44 metros para el año 2050, 1.16 metros para el 2100 y 1.93 metros para 2150.
Si bien el aumento de los niveles del mar que afectarían la zona costera de Guerrero, donde se encuentran dos de los 3 principales polos de desarrollo económico de la entidad, es a mediano y largo plazo, el calentamiento global también abre la posibilidad de que los fenómenos ciclónicos y las sequías sean más extremos y, consecuentemente, afecten más a a las comunidades y sus habitantes.
Es prioritario, por tanto, que las autoridades gubernamentales y los formuladores de políticas públicas incluyan en sus procesos de planeación y mapas de riesgos el impacto que ya está teniendo el cambio climático.
La advertencia ya está hecha por el IPCC: de seguir como vamos, las consecuencias serán graves e irreversibles.

