
Antonio Jiménez Gómez
La disciplina en una campaña de comunicación política.
Disciplina es un valor que pareciera se difumina hasta desaparecer en un mundo dominado por la comunicación digital.
La realidad pareciera ser absorbida por los posteos, los Me Gusta y la generación de tendencias. Nada más irreal.
En la lucha por la conquista del top of heart y el top of mind, la disciplina de los diversos actores involucrados en una campaña de comunicación política es más necesaria y trascendental que antes.
Desde respetar la agenda planeada con base en muchas variables, hasta acostumbrarse a contar con información previa a un evento o reunión y llegar puntualmente a éste, son apenas algunas de las manifestaciones básicas de esa disciplina.
Una campaña de comunicación no sólo es creatividad e imaginación, belleza y carisma, frases armadas y declaraciones basadas en clichés que no exponen los cómos de las mil y un promesas que se perfilan como elementales.
La planeación es el cimiento a partir de lo cual se construye una estrategia. Y una estrategia es el camino a seguir, en el cual se podrá apretar o aflojar el paso, se podrá andar con tenis o zapatos, pero la estrategia será permanente.
Por ello para definirla se requiere un gran cúmulo de conocimiento, evaluación de variables y capacidad de tener la empatía suficiente con el contexto político, social y las coyunturas que influyen en el momento en que se desplegará.
Y entender esto, procesarlo plasmarlo en una estrategia y aplicarla requiere de una gran disciplina.
En una plática con una candidata que valoraba su estrategia, comentaba que la parte más difícil de operar al interior de su equipo de campaña era la forma en que cada integrante de su círculo rojo se dejaba influenciar por “feisbukazos”, chismes y comentarios que cuestionaban desde su vida personal hasta su capacidad y conocimientos. La experiencia y la disciplina le permitió superar esos embates, confió.
Apegarse a la narrativa a pesar de ocurrencias, ideas emergentes y temas que no agradan mucho o de los que se sabe poco pero que son importantes para la sociedad, cumplir con cada evento programado, estudiar para enfrentar a un público, un interlocutor o un suceso, es entender que el candidato y sus personas de mayor confianza no son los expertos, que se necesita de disciplina para asumir el rol que a cada uno le toca y entender que no hay todólogos y que para cada cosa hay un momento y un lugar.
Comunicar es cada día una actividad más compleja a medida en que avanza la modernidad.
Hacer comunicación política es todavía más complejo ante la creciente diversidad y complejidad de intereses, la segmentación de audiencias y la evolución acelerada de la agenda setting.
Ganar un voto, una simpatía, la confianza, construir credibilidad, requiere de muchos valores, pero uno básico y muy necesario es precisamente la disciplina de todos los actores involucrados en un proyecto o campaña.
¿O usted qué opina?
