
Antonio Jiménez Gómez
Cada día es más frecuente que algún amigo o conocido alerte que ha sido hackeado su Whatsapp, sistemas como el de transparencia que opera el INAI han recibido cientos de miles de ataques, información de instituciones como Pemex y de la Defensa Nacional — como fue el reciente caso de Guacamayaleaks– por citar sólo unos ejemplos, ha sido “secuestrada”. Y todo versa en torno a la ciberseguridad.
El uso de redes sociales, de teléfonos llamados inteligentes, de comercio electrónico y otras tendencias digitales se ha incrementado exponencialmente, lo que se convierte en un campo muy atractivo para la delincuencia.
¿Y qué hacemos al respecto? Nada o casi nada.
En México se estima que poco más de 92 millones de mexicanos cuentan con acceso a internet, lo que representa poco más del 74% de la población total del país.
Agustín Tiburcio Sánchez, director nacional del Comité de Tecnologías de la Información de Index, dio a conocer que hasta mediados del año pasado, se estimaron poco más de 80 mil millones de intentos de ciberataques, cifra muy superior a la registrado durante el 2021.
México es el segundo país de Latinoamérica con mayor cantidad de ciberataques.
Tan sólo en los tres primeros meses del año 2022, la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) registró 90 millones 768 mil 900 intentos de ataques.
Claudia María Rincón Pérez, fundadora y presidenta de Soluciones Tecnológicas Especializadas y Factoría IT, en una entrevista con Forbes, informó que los datos más recientes de Kaspersky señalan que en México se registró en los primeros ocho meses de 2022 un total de 298 ataques de malware por minuto a empresas e instituciones de gobierno, lo que nos coloca solo detrás de Brasil en América Latina, que sumó 1,554.
La experta recomienda que las empresas e instituciones de gobierno deben diseñar protocolos internos de gestión de incidentes informáticos, para lo cual propone la integración de un gabinete de crisis definido y con poder de decisión para evitar consecuencias negativas adicionales.
También recomienda integrar un diagnóstico de seguridad donde se registren las incidencias o brechas de seguridad, como ya prevé el nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos.
Esa recomendación aplica también para todas las personas, desde estudiantes hasta emprendedores; académicos y cualquier persona, lo que debe motivar a una mayor apertura para difundir el tema y generar soluciones prácticas y asequibles, que se actualicen diariamente y hacer frente a la evolución y profesionalización de la ciberdelincuencia.
Lo más importante es que tanto en organizaciones privadas y públicas, como en las personas usuarios de tecnologías de la información haya más conciencia sobre la urgente necesidad de hacer más segura su vida digital.
